Censura putrefacta

Andrés García Ibáñez (Almería, 1971) pinta Manolas vestidas de sado con caras deformes y expresiones faciales burlescas, penitentes arrodillados ante ellas implorando clemencia y peinetas adornando estas cabezas grotescas. El conjunto de esta obra pictórica se titula “Los Putrefactos” haciendo mención a la obra inconclusa de Dalí y Lorca en la que denunciaban todo lo catalogado como anticuado o cursi en épocas de la Dictadura de Primo de Rivera.

Los Putrefactos

Leí que el artista no expondría la serie en España y que ésta podría apreciarse en la prestigiosa Halcyon Gallery de Londres, interesada en artistas “con buena ejecución técnica y más bien figurativos” (Helga Edwards, marchante).

Ibáñez declaró en una entrevista su convencimiento de que la obra no había sido bien acogida por las sedes artísticas españolas por ser ésta subversiva de la España tradicional (…) (EFE), en contra de la tónica general que defendía que ésta no tenía cabida en un mercado como el español únicamente a efectos técnicos y estilísticos. En la misma entrevista, el artista también citaba: Creo que toda mi obra reciente es una mirada irónica, subversiva, demoledora, hacia todas las tradiciones, ritos y mitos españoles que son claramente involucionistas (…). Andrés Ibáñez también se jacta de que su obra no ha sido bien recibida por el público español por que se carga los estandartes “limpios, fijos y esplendorosos” de la España tradicional y que Nadie se ha atrevido a exhibir este trabajo en mi país (…).
El Cristo de la Muerte

El Cristo de la Muerte

Ibáñez ha expuesto sus Manolas del 15 de octubre al 22 de noviembre en un terreno ajeno a la cultura tradicional española pero no por ello alejado de unas fuertes raíces protocolarias y tradicionales. Visionando este conjunto pictórico desde Londres y no desde España y en pleno siglo XXI, a alguien de mi generación se le contagia la misma sensación que probablemente se vivió en la España previa al destape, cuando hasta entonces sólo se contemplaban símbolos de la “España gloriosa” franquista tanto en cine, como en fotografía o arte y sólo en el extranjero se podían apreciar otros puntos de vista. Debo añadir que lógicamente mi adrenalina se descargó ante estas pinturas a sabiendas que en España “estaban censuradas”.

La mortificación del penitente (2005)

La mortificación del penitente (2005)

En pleno debate mediático sobre la exposición o no de crucifijos en entornos públicos y en un país donde las cuestiones de convivencia con otras étnias siguen levantando ampollas una entrevé ciertos aromas putrefactos cuando aterriza en este país y comprende que ciertos sectores del ojo español no están preparados para contemplar la totalidad de la obra de Ibáñez esparcida, eso sí,  por las cuatro plantas de la exclusiva Galería del barrio de Mayfair.

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2 comments

  1. Me ha impresionado mucho “La mortificación del penitente”. Como bien dices, el hecho de que fueran censuradas le da un aliciente especial. Es un artista interesante, igual que ha sido un post muy interesante.

    Te seguiré leyendo.

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